Nuestro colegio tiene una historia muy bella. Nace hacia 1950 cuando aún suenan los ecos de la canonización de la Santa del Silencio, de quien lleva su nombre.
Preocupadas e inquietas, las hijas de la Caridad buscan aliviar a los pobres y reciben un terreno en donación donde un pequeño grupo de hermanas dan la inicial acogida a sus primeras niñas. Se abren las puertas de una escuela pública que no es como cualquier escuela porque siguiendo los consejos de los Santos fundadores: San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac; las hermanas día a día trazan con abnegación, en estos campos de Dios, surcos de luz y senderos de amor.
Con ese espíritu de servicio, año a año esta escuela va modificando su funcionamiento, es así, Internado, para acoger a las alumnas que vienen de lejos y medio pupilaje para quienes no pueden almorzar en sus casas.
En el año 1965 es la Escuela Técnica Femenina Santa Catalina Labouré, impartiendo Modas, Bordado, Repostería y Peluquería.
En 1970 las hermanas gestionan la enseñanza media, de tal manera que en 1972 es el Liceo Catalina Labouré.
Muchas han sido las personas que entre sus muros han entregado día a día lo mejor de sí: hermanas, profesores, alumnas, apoderados… muchos muestran en sus manos y en sus corazones las huellas de un auténtico trabajo evangélico que no conoce el cansancio ni espera recompensa
Llega así diciembre de 1992 y las hermanas creen conveniente retirarse para poder reforzar su labor en otras de sus casas donde las requieren otros pobres más pobres. Confían en el Arzobispado de Santiago y firman con el Vicario un comodato por doce años. En marzo de 1993, bajo la dirección de la Corporación del Arzobispado de Santiago.
Después de ocho años las hermanas deciden retomar el colegio, es así como en el año 2001 las hermanas vuelven al liceo, pero esta vez con una modalidad diferente; la Dirección y la Administración del establecimiento estará en manos de un “equipo directivo” conformado por hermanas y profesionales laicas; las que en conjunto aceptan el desafío de “re-encantar”, es decir retomar el carisma vicentino.
A mediados del año 2004, asumiendo el llamado a que nos invita el Ministerio de Educación y consientes del impacto positivo que se produciría en nuestra comunidad educativa, es que nos proponemos presentar un proyecto para iniciar la jornada escolar completa (JEC). Esto trajo grandes transformaciones a nuestra comunidad educativa, en lo estructural como también en lo organizativo.
Comienza así la construcción de un edificio de tres pisos cuya finalidad es albergar nueve cursos y luego nuestro orgullo… “el Pronto Catalina”, un hermoso casino que cruza de edificio a edificio y que se impone luminoso en medio del patio. Son muchos los esfuerzos, pero también son muchas las personas que se han comprometido a trabajar unidas en este, nuestro proyecto compartido.
Esperamos que esta innovación también toque nuestro intelecto y nuestro corazón, para así poder dar respuesta a la misión de nuestro establecimiento.
En el año 2006, el colegio abre sus puertas a los primeros alumnos varones que llegarán a enriquecer esta comunidad. Con un acto difícil de olvidar el Colegio Santa Catalina Labouré, recibió a los primeros niños que pasarán a formar parte del establecimiento, apoyando así a la familia y la formación de nuestros educandos.
En el año 2007, comienza a funcionar el establecimiento en JEC. Nuestro desafío es que nuestras alumnas puedan, a través de diversos métodos y técnicas potenciar sus capacidades entre las cuales se espera que se desarrollen fuertemente: "la capacidad de aprender a pensar", "la capacidad de aprender a aprender" y "la capacidad de aprender a hacer". En torno a la capacidad de pensar, el colegio en toda disciplina pretende desarrollar ampliamente la actividad intelectual y el dominio de destrezas, cultivando y formando actitudes y aptitudes para el estudio, la investigación, la exactitud científica, la curiosidad intelectual, motivados por el aprendizaje enfocado hacia el autoaprendizaje, más allá de la calificación, además esperamos que nuestras alumnas profundicen las habilidades intelectuales de orden superior relacionadas con la clarificación, evaluación y generación de ideas que potencien sus habilidades de experimentar y aprender a aprender.
La historia no termina, se construye día a día, gracias al aporte, compromiso e identidad de todos los que formamos esta comunidad educativa.
La actual Dirección ha centrado su gestión en la continuidad del carisma vicentino y en el mejoramiento de la calidad de la educación del establecimiento, tanto en lo que se refiere a lo académico como en la entrega de valores. La forma de continuidad del carisma Vicentino Mariano se ha visto reflejado en la acción Pastoral desarrollada en el Colegio, la cual ha tenido como principal objetivo el reafirmar los valores de nuestros santos fundadores en todos los estamentos del establecimiento.
Hoy nos encontramos celebrando los 60 años de vida de nuestro colegio. Son muchas las generaciones que se han formado en el carisma vicentino, y que hoy están presentes en muchos lugares trasmitiendo lo que aprendieron en esta comunidad. Nuestro propósito es seguir entregando una educación de calidad, con un estilo diferente.
Reseña Historica